Supermercados low cost: la diferencia está en el precio, no en el valor 

A la hora de hacer la compra, los consumidores creen enfrentarse a una dicotomía entre calidad alta y precio bajo. Los supermercados que ofrecen los precios más bajos tienden a ser prejuzgados. “Si el precio es más bajo, por algo será”, es lo que tienden a pensar los clientes. En algunos casos, como en los productos de marca blanca, esto es así. Sin embargo, existen supermercados que utilizan fórmulas para reducir el precio de los productos sin que estos pierdan su valor. ¿Cómo lo hacen? 

La diferencia entre valor y precio

Para responder a esta pregunta, lo primero que debemos hacer es entender la diferencia entre precio y valor. Mientras que el precio es la cantidad de unidades monetarias necesarias para que se produzca un intercambio, el valor es el conjunto de características y circunstancias asociadas al producto que le otorgan un grado de utilidad al mismo.  

En ocasiones, el precio es el reflejo del valor del producto, pero esto no siempre es así. El precio también está condicionado por otros factores como la curva de oferta y demanda, la necesidad concreta de un sector… Conocedores de ello son algunos supermercados “low cost”, que en los últimos años han encontrado fórmulas para reducir el precio de los productos sin renunciar a la calidad. De hecho, en estos supermercados “low cost” es posible encontrar productos totalmente idénticos a los que encontraríamos en mercados de referencia, pero por los que tendremos que pagar menos. 

El caso de Sqrups

Un ejemplo claro de esta política de precios lo encontramos en los supermercados “low low cost” de Sqrups, cadena que actualmente se encuentra en una ronda de financiación con Fellow Funders. Esta cadena ofrece a los consumidores productos con precios entre un 20 y un 80% inferiores a los precios de mercado. 

¿Cómo lo hacen? Sqrups da salida al stock que otras empresas no han sido capaces de vender, bien porque los productos se encuentran demasiado cerca de su fecha de caducidad o porque los consumidores no estaban dispuestos a adquirirlos a precios de mercado. Esto permite a la cadena obtener estos productos con precios sensiblemente inferiores a los de mercado, sin renunciar a su calidad. 

A pesar de haber conseguido reducir los precios de sus productos considerablemente, las cadenas como Sqrups todavía se enfrentan a un gran reto: reducir los prejuicios de los compradores. Es difícil explicar a un consumidor que las galletas que compra en Sqrups no son menos deliciosas o saludables que las que obtiene en Mercadona por el mero hecho de ser más baratas. Si se consigue eliminar esa barrera de prejuicios, el mercado del retail evolucionará hacia un nuevo modelo con precios más reducidos, pero con el valor intacto. 

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