Startup vs empresa tradicional: ¿dónde está la mayoría de edad?

Podría definirse una startup como una empresa emergente, normalmente con un alto componente tecnológico, con grandes posibilidades de crecimiento y que respalda una idea innovadora. Con esta definición es fácil determinar si un nuevo negocio es una startup, pero, ¿hasta cuándo lo es? Compañías como Google y Facebook comenzaron como startups, pero resulta evidente que ya no lo son. ¿Dónde está la mayoría de edad de las startups?

Marek Fodor, presidente de Kantox y fundador de Atrápalo, cifra la mayoría de edad de las startups en dos años. Sin embargo, al igual que los jóvenes, cada startup tiene un proceso de maduración distinto. Por tanto, para determinar si una startup ha alcanzado su “edad adulta” hay que tener en cuenta diversos factores. Este decálogo te puede servir de referencia para saber si tu startup se ha hecho empresa tradicional: 

  1. Break-even point: este es uno de los parámetros más utilizados a la hora de determianr si una startup ha dejado de serlo. Una vez que los ingresos son mayores que los gastos, se consideraría que la startup ya ha alcanzado su madurez. 
  2. Crecimiento: mientras que las empresas tradicionales generan ingresos, las startups se centran en crecer. Una vez que tu negocio ya no crece con cierta rapidez, se podría considerar que ha dejado de ser startup. 
  3. Jornada laboral de ocho horas: fundar una empresa conlleva sacrificio y horas extra. En cambio, una vez que la empresa está asentada se puede establecer una jornada laboral convencional de no más de ocho horas. Por tanto, si la mayoría de los empleados de tu negocio no trabajan más de ocho horas, se entiende que este ya no es una startup. 
  4. Vacaciones: esta palabra es prácticamente una blasfemia para el fundador de una startup, que no puede permitirse dejar unos días su negocio si quiere que este siga creciendo. Sin embargo, con la incorporación de personal nuevo, una baja por vacaciones u otro motivo no es un drama. Si puedes irte de vacaciones sin que tu empresa deje de ser rentable, seguramente ya no sea una empresa emergente. 
  5. Relación con los empleados: trabajar en una startup es como estar el domingo en la plaza del pueblo. Todo el mundo se conoce. Si te diriges a uno de tus empleados como te dirigirías a un desconocido, deberías plantearte si tu compañía ha dejado de ser una startup. 
  6. Despacho: en las startups lo normal es que todos los empleados estén en el mismo lugar de trabajo. Que el fundador tenga un despacho propio separado del resto de empleados suele ser síntoma de que la compañía ha dejado de ser una startup. 
  7. Financiación: la segunda financiación suele marcar la frontera entre empresa emergente y empresa tradicional. Una vez que se acude a una ronda de financiación distinta a la inicial, se considera que la empresa ha dejado de ser “emergente”. 
  8. Salida a Bolsa/adquisición: una startup se caracteriza por su independencia y una concentración de la mayoría de la propiedad en manos de los fundadores. Una vez que la startup sale a Bolsa o es adquirida por un “pez gordo”, estamos ante otro tipo de compañía. 
  9. Competencia: como hemos mencionado anteriormente, una startup se caracteriza por una idea innovadora ajena a la línea de productos del mercado. Una vez que aparece una competencia que toma estas ideas, o en la que tu negocio busca inspiración, seguramente este haya perdido la condición de startup. 
  10. Innovación: el último parámetro, y seguramente el más importante. Muchos emprendedores opinan que, al igual que la juventud, la condición de startup la marca el espíritu, y no la edad. Mientras sigas innovando, siempre podrás decir que estás a cargo de una startup. Esta idea abre el concepto de startup a una multitud de empresas que han alcanzado tamaños extraordinarios, pero que siguen reinventándose cada día. 

Estas son algunos de los parámetros en los que puedes basarte para saber si tu negocio es una empresa tradicional o emergente. Muchos fundadores temen que su startup envejezca. Sin embargo, madurar forma parte del ciclo de vida de las empresas, y no tiene por qué ser negativo, siempre y cuando no pierdas el espíritu innovador que caracteriza a los buenos emprendedores. Ya se sabe lo que dicen: la edad es solo un número. También en el mundo de las startups. 

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